Transmisión del VIH

SÍ se transmite por:

El VIH puede transmitirse por tres vías: Sexual, sanguínea y vertical de madre a hijo/a.

Para que se produzca la infección es necesario que el virus penetre en el organismo a través de la sangre o las mucosas de la vagina, el ano, el pene o la boca.

  • Durante las relaciones sexuales con penetración anal, vaginal y oral sin preservativo.
  • La penetración anal es la práctica de mayor riesgo, seguida de la vaginal.
  • Las relaciones sexuales orales tienen mucho menor riesgo, especialmente sin eyaculación.
  • Al compartir jeringas, agujas u otro material de inyección.
  • Con el uso compartido de  cualquier instrumento cortante que haya estado en contacto con sangre infectada.
  • Con el uso compartido de instrumentos punzantes y cortantes no esterilizados para perforaciones en la piel como los utilizados para tatuajes, “piercing”, acupuntura, perforación de orejas, etc.
  • Madre infectada al hijo o hija.
  • Se puede producir durante el embarazo, el parto o la lactancia.

 

NO se transmite por:

  • En los contactos cotidianos: besos, caricias, baños públicos, duchas, tos, estornudos, vasos, cubiertos, alimentos, lugares de trabajo, colegios, gimnasios, piscinas, etc.
  • A través de la saliva, las lágrimas o el sudor.
  • Si se utiliza preservativo, ya que no permite  el paso del VIH.
  • Por picadura de insectos.
  • Por el cuidado de una persona con VIH.
  • Por contacto con pequeñas cantidades de sangre seca.
  • Por donar o recibir sangre, en países donde el control es adecuado.

Estigma y discriminación

En la infección por el VIH es muy difícil desligar los aspectos médicos de los aspectos sociales. Sin embargo, mientras en el ámbito médico se han producido en los últimos años grandes avances que han aumentado mucho la esperanza y la calidad de vida de las personas con el VIH, estos avances no han reflejado una disminución del rechazo social que suscita la infección.

El estigma vinculado al VIH-Sida se apuntala en múltiples factores:

  • El desconocimiento de la enfermedad.
  • Los conceptos erróneos sobre cómo se transmite el VIH.
  • La falta de acceso a tratamiento.
  • Las noticias irresponsables sobre la epidemia por parte de los medios de comunicación.
  • La imposibilidad de curar el SIDA
  • Los prejuicios y temores relacionados con diversas cuestiones socialmente delicadas, como la sexualidad, la enfermedad y la muerte, y el consumo de drogas.

Muchas personas son discriminadas no sólo por tener la infección, sino porque se les presuponen prácticas de riego que no se consideran “adecuadas”, como las relacionadas con su sexualidad, su orientación sexual o su identidad de género.

De esta manera, surgen la homofobia y la transfobia como una forma de violencia y discriminación que fomenta un ambiente inseguro para estas personas alejándolas de los servicios de salud preventivos y de atención establecidos. Vincular a la población homosexual, bisexual y transexual con el VIH/SIDA provoca más discriminación cuando lo que realmente provoca la infección por el VIH es el tipo de práctica sexual no protegida.

Con respecto a las mujeres, es necesario tener en cuenta que son más vulnerables a la infección por VIH que los hombres, debido a factores biológicos, socioeconómicos y culturales y las desigualdades y el impacto de la violencia de género en sus diferentes expresiones, es una de las causas más importantes para el aumento de dicha vulnerabilidad con respecto a la transmisión del VIH.

En resumen, las actitudes discriminatorias producen efectos tales como:

  • Miedo al aislamiento social que en muchas ocasiones aleja a las personas discriminadas de los servicios sanitarios para realizarse, incluso, una prueba de detección del VIH.
  •  Limitación de las relaciones interpersonales lo que conlleva, de nuevo, al aislamiento.
  • Actitudes de evitación a las visitas médicas que pueden facilitar la transmisión del VIH por desconocimiento del estado serológico.
  • Rechazo social y laboral.

¿Cómo reducir el estigma y la discriminación?

  • Eliminar mitos, falsas creencias y actitudes negativas con información tanto para la población general como para las personas afectadas.
  • Mayor protección de los derechos personales.
  • Cuidar el lenguaje y tender a la normalización en todos los ámbitos.

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